Armando Cuatianquiz, originario de Tlaxcala, ha vivido una trayectoria única en
Nueva York, donde ha integrado sus raíces culturales con su vida profesional. Desde hace más de 21 años, él ha trabajado en diversas áreas, convirtiéndose en empresario, sanador y entrenador de vida.
Su historia comienza en el municipio de San Francisco Tetlanohcan, donde nació y creció. En sus primeros años, Armando se enfrentó a un conflicto interno respecto a su identidad cultural. Aunque no aceptó sus raíces tlaxcaltecas debido a las influencias de su entorno, con el tiempo, decidió buscar el sentido de su vida a través de la medicina tradicional.
“Me acerqué a la medicina tradicional por necesidad. Después de haber vivido un periodo conflictivo en mi vida, marcado por relaciones complicadas y el alcohol, busqué un cambio”, comenta Armando.
Desde 2006, empezó a explorar el mundo de la transformación humana y la medicina tradicional. A pesar de que en su niñez había estado expuesto a estas prácticas, como el temazcal, en el pasado no las valoró adecuadamente. Ahora, está decidido a revivir estas tradiciones en su comunidad actual. “El próximo año, comenzaremos a ofrecer servicios de temazcal aquí”, afirma entusiasmado.
Durante su proceso de evolución personal, Armando se dio cuenta de la importancia de la medicina tradicional en el contexto estadounidense. Su misión, según él, es ayudar a la comunidad latina a reconectar con sus raíces positivas. “Muchos de mis compatriotas en Estados Unidos están perdidos; tienen éxito económico pero están emocionalmente atados. Vivir siguiendo las expectativas de una cultura diferente a menudo se traduce en desconexión con lo que realmente somos”, dice con sinceridad.
El enfoque de Armando no está limitado solo a la comunidad latina; muchos estadounidenses también buscan su ayuda. En su consulta, ha recibido a personas de diversas profesiones, incluyendo profesores de yoga, acupunturistas y simplemente personas interesadas en mejorar su bienestar personal.
“Mi trabajo no solo es sanar a las personas, sino también crear un diálogo entre nuestras culturas”, comenta. Ha notado que las reacciones de los latinos son predominantemente emocionales, mientras que sus contrapartes estadounidenses tienden a ser más racionales. “A través de la medicina tradicional, tratamos de formar un espacio de unión que trascienda estas diferencias culturales”.
Armando forma parte de la comunidad de curanderos de la Universida de Nuevo México. Tiene el orgullo de representar a Tlaxcala y a México mediante la medicina tradicional. La experiencia ha sido enriquecedora y transformadora, tanto para él como para las personas a las que asiste.
Así, nos presenta una figura inspiradora, un hombre que, a través de su conexión con la medicina tradicional y sus raíces, ha encontrado su propósito en la vida. Armando Cuatianquiz demuestra que, aunque la vida nos saque de nuestro hogar, nuestras raíces siempre encuentran la manera de regresar.
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