La NASA ha estado en la cima del interés público con su misión OSIRIS-REx, que ha tardado más de una década y ha costado al rededor de 1.200 millones de dólares. Finalmente, el jueves, la NASA reveló que ha recuperado de manera exitosa una muestra del asteroide Bennu: 4,29 onzas (121,6 gramos). Para ofrecer una mejor perspectiva sobre este número, podemos decir que equivale a más de media taza de azúcar o el peso de un aguacate pequeño.
NASA/Erika Blumenfeld y Joseph Aebersold
La misión, que comenzó con el lanzamiento en 2016, ha sido un esfuerzo de colaboración con varias instituciones, incluyendo el Centro de Vuelos Espaciales Goddard y Lockheed Martin. Durante toda la travesía, la NASA realizó inversiones significativas: 800 millones de dólares para construir la nave espacial, 183,5 millones de dólares para el lanzamiento, y otros 200 millones de dólares en operaciones de misión.
Una muestra de pequeño tamaño, pero gran importancia
A pesar de que la cantidad de material recuperado puede parecer pequeña, es 20 veces más grande que las muestras recogidas en misiones japonesas anteriores. La NASA anticipa que los estudios de este polvo espacial brindarán valiosos insights sobre la formación de nuestro sistema solar y sobre las condiciones que pudieron haber permitido el surgimiento de la vida en la Tierra.
Como dice el antiguo refrán, “las cosas buenas vienen en paquetes pequeños”, y esta muestra, aunque pequeña, es de incalculable valor para la ciencia. Algunos científicos sugieren que el material que contiene podría ayudar a responder preguntas sobre los orígenes de la vida y sobre la historia geológica de los asteroides.
Un viaje lleno de obstáculos
La cantidad de tiempo que pasó para que el equipo de la NASA pudiera acceder a la muestra fue más de lo que se esperaba. Originalmente, se intentó abrir el contenedor de muestras en octubre de 2023; sin embargo, dos sujetadores obstinados dificultaron el proceso, lo que llevó a la necesidad de fabricar herramientas nuevas para abrirlo, lo que no sucedió hasta enero de 2024.
De hecho, a medida que avanza la investigación, se espera que un equipo de más de 200 científicos de todo el mundo explore y analice este material único. Las muestras se dividirán, reservando aproximadamente el 70% para estudios futuros, ya que la NASA planea seguir utilizando los descubrimientos de OSIRIS-REx durante muchos años.
En conclusión, aunque el resultado final pudo haber sido una pequeña cantidad de material, el impacto de la misión OSIRIS-REx en nuestra comprensión del universo y nuestras propias conexiones biológicas con el pasado puede ser monumental.