Desde hace un tiempo, me ha estado inquietando un tema que nos afecta a todos, especialmente en la manera en que percibimos los cuerpos de las mujeres en el mundo del espectáculo. La controversia reciente sobre Rihanna y Lizzo es un claro ejemplo de los estándares dobles que seguimos aplicando. Se elogia a Rihanna por mostrar su barriguita en sus recientes apariciones, mostrando una actitud positiva y empoderada hacia su cuerpo. Sin embargo, cuando Lizzo muestra su cuerpo curvilíneo, la respuesta es muy diferente, llena de críticas y juicios.
¿Por qué existe una diferencia tan abismal en la recepción de estos dos cuerpos? Aparentemente, el cuerpo de Rihanna se celebra porque está asociado con la maternidad y el empoderamiento, mientras que el cuerpo de Lizzo es atacado con críticas, reflejando un odio hacia los cuerpos gordos que sigue estando presente en nuestra sociedad. Este doble rasero se vuelve problemático cuando observamos que son dos mujeres que simplemente expresan su libertad de ser quienes son.
Los dos extremos de la narrativa mediática
Por un lado, hay quienes ven a Rihanna como una figura admirable que nos muestra que la belleza no se limita a un solo tipo de cuerpo, sino que hay espacio para todos. Por otro lado, Lizzo, que también desafía los estándares de belleza actuales, se enfrenta al odio y la burla por cada movimiento que hace. Esto es, en esencia, lo que debemos cuestionar.
Una mirada crítica a nuestras percepciones
Es esencial replantear por qué celebramos un tipo de cuerpo y criticamos otro. La sociedad parece estar más dispuesta a aceptar a las mujeres que se encuentran dentro de un molde aceptable, incluso si su imagen está relacionada con la maternidad, mientras que descalifica a aquellas que se apartan de esta norma. Este comportamiento no solo es despectivo hacia Lizzo, sino que envía un mensaje dañino a todas las mujeres: sus cuerpos son inadecuados, inapropiados, o incluso perjudiciales.
Esto me lleva a reflexionar sobre la lógica detrás de estas críticas. El concepto de que una mujer debe volver a su ‘forma original’ después del embarazo es un remanente de los viejos ideales patriarcales que perpetúan la idea de que el verdadero valor de una mujer radica en su apariencia física. ¿Y si cambiáramos la narrativa?
Desafiando las normas sociales
- Las normas sociales actuales deben ser desafiadas constantemente.
- Las celebridades como Rihanna y Lizzo pueden ser ejemplos de cuerpos diversos en lugar de ser objeto de juicio.
- Es crucial abogar por la aceptación y la diversidad de cuerpos en nuestros discursos y valoraciones.
Mientras seguimos batiendo las murallas de lo que la sociedad establece, necesitamos hacer un llamado a la aceptación y a la comprensión de que la belleza viene en muchas formas. No es solo una cuestión de cómo nos vemos, sino de cómo nos sentimos y cómo nos aceptamos a nosotros mismos.
Conclusión
Así que, ¿podemos estar a la altura de este desafío? ¿Podemos hacer un esfuerzo consciente por celebrar todos los cuerpos, incluidos los de Rihanna y Lizzo? La respuesta es un rotundo sí. Cada cuerpo es válido y digno de amor, independientemente de su forma o tamaño. La próxima vez que veas a una mujer expresando su corporalidad, recuerda que está en su derecho de ser y mostrar lo que es, sin miedo a la crítica.
Por último, debemos aprender a comunicarlo, a hablar de manera positiva y fomentar un entorno más inclusivo donde todos, independientemente de su tamaño, se sientan bienvenidos y valorados.