El 19 de julio de 1952, el Observatorio Palomar comenzó un fascinante estudio fotográfico del cielo nocturno. Este proyecto ambicioso incluyó la toma de múltiples imágenes de la misma área con el objetivo de identificar características celestiales como asteroides. Sin embargo, lo que los astrónomos encontraron fue algo que cambió el curso de la astronomía.
A las 20:52 horas de esa misma noche, una placa fotográfica capturó la luz de tres estrellas agrupadas, que poseían una magnitud de 15, lo que las hacía razonablemente brillantes en la imagen. Pero en un giro desconcertante de los acontecimientos, una segunda imagen, tomada a las 21:45, reveló que las tres estrellas habían desaparecido por completo. Este extraño fenómeno ha desafiado las explicaciones convencionales de la astronomía.
Las estrellas, por naturaleza, no desaparecen de la nada. Pueden sufrir explosiones o atenuarse, pero no simplemente desaparecer. Las imágenes fotográficas proporcionan evidencia clara de que estas tres estrellas estaban presentes en la primera toma, y a la segunda ya no existían. Además, las observaciones posteriores indican que no se encontraron pruebas de que las estrellas se atenuaran más allá de la magnitud 24, lo que sugiere que su brillo disminuyó en un factor de 10,000 o más. Un misterio de tal magnitud puede llevar a varios enfoques.
Teorías explicativas:
- Una sola estrella: Una posibilidad intrigante es que lo que se observó no fueran tres estrellas, sino una única estrella que experimentó un breve destello de luz, posiblemente como una ráfaga de radio procedente de un magnetar. Tal evento podría haber estado dramatizado por un agujero negro que pasaba entre nosotros y la estrella, creando un efecto de lente gravitacional que generó tres imágenes diferentes durante un breve periodo.
- No eran estrellas: Otra teoría sugiere que los puntos observados podrían no haber sido estrellas en absoluto. La proximidad de estas tres luces (menos de 10 segundos de arco) sugiere que si eran tres objetos, debieron haber estado relativamente cerca entre sí. Este fenómeno podría estar relacionado con objetos de la Nube de Oort que, por algún evento externo, empezaron a brillar simultáneamente, pero quedaron fuera de la vista tras desviar sus órbitas.
- Contaminación radiactiva: Una tercera idea contemplada es la posibilidad de que la contaminación radiactiva generada por las pruebas de armas nucleares cerca del Observatorio Palomar haya afectado las placas fotográficas, produciendo puntos de luz en algunas imágenes pero no en otras.
Hasta este momento, siguen siendo especulaciones. La clave ahora sería llevar a cabo observaciones modernas del cielo que nos permitan capturar eventos similares antes de que se desvanecen. Este evento intrigante permanece aún como un misterio científico, esperando un desenlace.
Para los entusiastas de la astronomía, estos episodios son un recordatorio de la complejidad y el misterio del universo que nos rodea. La investigación y la curiosidad científica continúan impulsando la búsqueda de respuestas en este vasto cosmos, donde cada descubrimiento puede abrir la puerta a nuevas preguntas y misterios inexplorados.
Artículo original publicado por El universo hoy. Léelo artículo original.