Su hija busca espacio de exhibición para el trabajo de su madre de 91 años, ex galerista en La Jolla Shores

En la vida, encontramos ocasiones en las que el arte no solo refleja belleza, sino que también actúa como un testimonio de experiencias pasadas. Este es el caso de la artista Mary Moore, quien, a la respetable edad de 91 años, todavía sigue creando arte. Su hija, Pamela Little, está en una misión para otorgarle a su madre un reconocimiento que ha eludido durante toda su vida: su propia exposición de arte.

El legado artístico de Mary Moore

Aunque Mary poseía una galería en La Jolla Shores en los años 70, su propio trabajo nunca fue mostrado al público. «No fue por falta de materiales», comparte Pamela; Mary produce una hermosa pintura floral casi a diario y atesora una inmensa colección de obras. Esta búsqueda por un espacio de exhibición no es meramente un deseo de mostrar arte, sino una necesidad profunda de honrar su legado y su talento, algo que su madre merece en vida.

La búsqueda de un espacio

Pamela explica: «Las pinturas de mi madre siempre han reflejado su hermosa alma». Ella no anhela que la exposición sea un homenaje post mortem, sino que desea que su madre vea el reconocimiento que está por recibir. La Galería Mary Moore, que operaba en los años 70, se encontraba junto a tiendas icónicas y fue testigo de la cultura en desarrollo de La Jolla. Fue un lugar donde se presentaron diversos artistas, y Mary siempre se enfocó en aquellos que, siendo menos conocidos, merecían ser escuchados.

Recuerdos que inspiran

La pasión de Mary por el arte comenzó desde muy joven. Desde los 9 años ha estado creando y perfeccionando su técnica, desarrollando un ojo crítico para el color y la composición. Tras su formación en arquitectura, se vio atraída hacia la acuarela por su versatilidad de color. Ella ha dejado toda su vida impresa en estas obras, viajando por Europa mientras pinta, capturando cada paisaje que le captura el corazón.

¿Por qué ahora?

Hoy, a sus 91 años, su dedicación al arte no ha disminuido. «Los cuadros de flores duran para siempre», dice con una risa juguetona. Mary disfruta de la pintura como un ejercicio que no solo lo alimenta a nivel artístico, sino que también le proporciona tranquilidad en un mundo en constante cambio y lleno de noticias perturbadoras. El arte es su escape, su paz.

La misión de honrar a Mary

Con un deseo apasionado de encontrar un espacio de exhibición en La Jolla, Pamela está dispuesta a emprender cualquier colaboración que permita mostrar el trabajo de su madre, incluso si eso significa asociarse con organizaciones que busquen objetivos altruistas, como recaudaciones de fondos. «La galería está viva en ella», asegura mientras expresa su deseo de que Mary pueda ver toda la alegría que su arte puede traer a otros.

Invitación a los interesados

Pamela hace un llamado a cualquier galería o entidad interesada en mostrar el trabajo de Mary. Cualquier organización o individuo puede comunicarse con ella para más detalles.

Conclusión

El arte tiene el poder de conmover almas y de conectar generaciones. Mary Moore ha dedicado su vida a crear un legado visual, y es hora de que ese legado sea expuesto. La búsqueda de su hija por un espacio para exhibir su arte es un reflejo del amor y respeto que siente por su madre, y representa un homenaje a la belleza de compartir y celebrar la creatividad en toda su forma.

En tiempos donde el reconocimiento a menudo llega demasiado tarde, esta historia nos recuerda la importancia de honrar a nuestros seres queridos mientras aún están con nosotros. 🌺

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Arnaud Chicoguapo

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