Problemas técnicos impiden que los astronautas instalen nuevos paneles solares en la estación espacial

La reciente caminata espacial realizada por el astronauta de la NASA Shane Kimbrough y el astronauta de la Agencia Espacial Europea Thomas Pesquet estuvo marcada por varios desafíos técnicos. Durante casi siete horas de trabajo exterior, ambos astronautas intentaron instalar los primeros paneles solares de despliegue ISS, conocidos como iROSA. Su propósito es actualizar los canales de energía de la estación espacial, que han estado funcionando por más de 20 años.

Sin embargo, el proceso no fue sencillo. Aproximadamente tres horas después de iniciar la actividad, Kimbrough sufrió una pérdida de datos en la unidad de visualización de su traje espacial, lo que lo llevó a regresar a la esclusa de aire para reiniciar su sistema. Adicionalmente, se reportó un pico momentáneo en la presión de su traje, lo que le costó a la misión tiempo valioso.

Al mover los paneles hacia el soporte de montaje, se encontraron con un problema: uno de los paneles no se alineaba correctamente al desplegarlo, lo que llevó a los astronautas a tomar imágenes para ser evaluadas por el equipo en tierra. Como resultado, no pudieron completar todos los pasos finales necesarios, que incluían instalar cables eléctricos y fijar los últimos pernos para permitir el despliegue total de los paneles solares.

Se les indicó que retrocedieran y aseguraran la red en una configuración segura hasta que pudieran obtener más instrucciones detalladas. Aunque los paneles actuales continúan operando, la situación refleja la importancia crítica de mantener y actualizar la infraestructura de la estación espacial internacional. Estos paneles han excedido su expectativa de vida y muestran signos de desgaste debido a su exposición prolongada al entorno espacial.

  • Los paneles actuales tienen una antigüedad de más de 20 años.
  • Diseñados originalmente para durar 15 años, han superado ampliamente esa expectativa.

La nueva estructura de paneles que se intentaron instalar fue enviada a la estación espacial como parte de la misión de reabastecimiento de carga de SpaceX, que tuvo lugar el 5 de junio. Dichos paneles, que se despliegan como una alfombra y pesan 750 libras (340 kg), están diseñados para aumentar la potencia total de la estación de 160 a 215 kilovatios. Esto es crucial para seguir soportando las necesidades energéticas de las múltiples investigaciones científicas que se llevan a cabo.

Mientras tanto, los astronautas se preparan para futuras caminatas espaciales para completar el trabajo pendiente de instalación y actualizar el sistema energético de la ISS. Las nuevas matrices iROSA han sido una parte fundamental del trabajo reciente y han suscitado gran interés debido a su uso tecnológico y a su impacto en futuras misiones, incluyendo el programa Artemis de la NASA, que planea establecer una presencia sustentable en la luna para 2024.

En conclusión, estos problemas técnicos resaltan los retos que enfrentan los astronautas al trabajar en condiciones extremas y la importancia de la innovación constante en tecnología espacial. Sin embargo, también subraya el impresionante trabajo que se realiza en la estación espacial, donde cada misión es un paso más hacia la exploración y comprensión del universo.

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Arnaud Chicoguapo

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