En un mundo post-pandémico, los efectos del cierre de escuelas se hacen cada vez más evidentes. En una sorpresa para casi nadie, los puntajes de lectura y matemáticas de los niños se han desplomado. Los resultados de la Evaluación Nacional del Progreso Educativo, apodada ‘la boleta de calificaciones de la nación’, muestran la primera caída en matemáticas y la mayor caída en lectura en más de 30 años.
El impacto ha sido particularmente severo entre los niños negros, lo que ha llevado a décadas de progreso educativo a desmoronarse. Este escenario provoca un profundo sentimiento de frustración e impotencia entre educadores y padres. ¡Horrible! ¡Mudo! ¡Inútil!
Sabemos que el cierre de escuelas fue un factor clave en este declive. No fue el virus COVID en sí mismo, sino más bien la decisión política hiperpartidista de mantener las escuelas cerradas. Las órdenes venían de arriba; los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) emitieron pautas que dictaban que los niños debían estar a seis pies de distancia en las aulas. Pero, ¿por qué? Hasta el día de hoy, no hay respuestas claras. Al final del año escolar 2021, esta distancia se redujo a tres pies, pero la confusión ya había hecho su daño.
Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, no supo tomar una postura clara sobre cuándo abrir las escuelas. La presión política fue evidente; olvidar la salud de los niños fue lo más trágico.
Sin embargo, nadie ha dañado más a los niños que Randi Weingarten, presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros. Weingarten, una activista de extrema izquierda, desempeñó un papel crucial en el cierre de escuelas.
Se aseguró de que las instituciones educativas públicas fueran las últimas en reabrir. Se trataba de una decisión errónea que ha costado un alto precio a nuestros hijos: el costo de su educación.
Recientemente, ha salido a la luz que aproximadamente 1.2 millones de estudiantes han abandonado el sistema escolar público desde que comenzó esta crisis en 2020. Si bien la iniciativa de elección escolar ha agradecido a Weingarten por su ‘servicio’, aquellos que creen en la educación pública deben comprender que ella contribuyó a su deterioro.
Responsabilidad y solución
La responsabilidad de esta situación no recae solo en Weingarten, sino también en los demócratas que han permitido que su voz domine el debate. Los resultados de la NAEP son una prueba de su ineficacia. Si los líderes educativos no actúan para deshacerse de Weingarten, el mensaje será claro: no les importa el futuro de los niños.
Es hora de que los educadores y los padres se unan para darse cuenta de que la defensa de tantos niños depende de su participación activa. Es fundamental que no se dejen llevar por la influencia negativa de aquellos que, en lugar de proteger la educación, buscan utilizar su poder político para fines personales.
Conclusión: Los niños merecen un sistema educativo que los prepare para el futuro y que no tenga miedo de abordar los desafíos de manera colaborativa y constructiva. Es necesario que los educadores, padres y funcionarios públicos trabajen juntos para garantizar que nuestras escuelas proporcionen una educación de calidad, no dejen que intereses individuales boicoteen este derecho fundamental.
📚 Así que, ¿qué podemos hacer? Estemos informados, tomemos acción y ayudemos a nuestros hijos a prosperar nuevamente.