En los últimos años, ha habido un número creciente de informes sobre mamíferos fluorescentes bajo luz ultravioleta (UV). Este fenómeno no solo se limita a especies exóticas; animales comunes como los gatos también muestran características fluorescentes. Investigaciones recientes han revelado que los wombats, los ornitorrincos e incluso algunas ardillas son capaces de producir fluorescencia. Sin embargo, hasta ahora, no sabíamos con exactitud cuán común era este fenómeno entre las diferentes especies. Para dilucidar esto, los investigadores llevaron a cabo un estudio exhaustivo de 125 especies, lo que abarca aproximadamente la mitad de todas las familias de mamíferos conocidas.

La fluorescencia ocurre cuando ciertas sustancias químicas absorben energía de la luz UV y luego emiten luz visible, un proceso que fundamentalmente transforma energía de una forma de radiación electromagnética a otra. Este fenómeno ya era conocido en el mundo de la moda, donde la ropa blanca brilla bajo luz UV, pero ahora se confirma que en la naturaleza, la fluorescencia es notablemente más común.
¿Por qué brillan los mamíferos?
Existen diversas razones por las cuales los animales pueden mostrar fluorescencia. Los brillantes colores pueden ser el resultado de proteínas o pigmentos en su piel, pelaje o escamas. Se ha documentado este fenómeno en varias clases de animales: desde aves y anfibios hasta peces, corales y reptiles. Sin embargo, los mamíferos parecen ser una categoría menos documentada. Por ejemplo, los huesos y dientes de algunos mamíferos como los roedores presentan fluorescencia, y los ornitorrincos brillan en tonos de azul y verde.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Curtin y el Museo de Australia Occidental estudió especímenes preservados del museo para determinar cuáles animales exhibían fluorescencia. El proceso involucró la eliminación de la posibilidad de que el brillo fuera un artefacto del proceso de preservación. Sus hallazgos mostraron que todos los mamíferos examinados presentaban parte de su estructura, como garras o dientes fluorescentes; mientras que un impresionante 86% tenía pelaje que también brillaba bajo luz UV.
«Reportamos fluorescencia de 125 especies de mamíferos, abarcando la mitad de todas las familias de mamíferos», afirmaron los científicos. “Aunque la cantidad y la ubicación de la fluorescencia variaron entre las especies, todas mostraron alguna forma de fluorescencia observable. Las áreas de fluorescencia incluyeron pelaje blanco claro, espinas, bigotes, garras, dientes y piel desnuda.
Una parte fundamental del estudio comenzó con el ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus). Los investigadores realizaron fotografías bajo luz UV, observando que el animal brillaba. Validaron estos hallazgos usando espectroscopía de fluorescencia, una técnica que prioriza el análisis de la luz emitida y permite identificar la composición química de los materiales fluorescentes.
La prevalencia de la fluorescencia en mamíferos
Los estudios más recientes revelan que no solo los ornitorrincos presentan fluorescencia; criaturas como los koalas, bandicoots o demonios de Tasmania también muestran un resplandor luminoso. Curiosamente, el pelaje claro tiende a ser más fluorescente, mientras que los tonos oscuros, como en el caso de las cebras, no exhiben este fenómeno.
Al analizar las condiciones de fluorescencia, los investigadores correlacionaron datos sobre el comportamiento nocturno y la locomoción de los animales. Una revelación fascinante fue que las especies nocturnas eran más propensas a mostrar fluorescencia, mientras que los animales acuáticos poseían menos fluorescencia en comparación con aquellos en hábitats terrestres.
«Demostramos una fluorescencia generalizada en los mamíferos, confirmando este fenómeno a través de análisis espectral y examinando la fluorescencia observable en la filogenia de los mamíferos», concretaron los científicos.
Lo que este estudio captura es una perspectiva innovadora sobre la diversidad biológica y su complejidad. No es sólo una característica curiosa; este rasgo podría tener un propósito evolutivo significativo en términos de comunicación o reproducción en ambientes oscuros. Preguntas intrigantes emergen: ¿Ofrece este rasgo una ventaja para evitar depredadores? ¿Ayuda en la búsqueda de alimento en la oscuridad?
Estas interrogantes abren una nueva vía de investigación que promete desentrañar más secretos acerca de la biología y comportamiento de los mamíferos en el futuro.