Juilliard despide al ex presidente Robert Beaser después de una investigación de conducta sexual inapropiada: NPR

La Juilliard School ha tomado una decisión crítica que resuena en el ámbito de la educación musical y la ética profesional. El ex presidente del departamento de composición, Robert Beaser, ha sido despedido tras una exhaustiva investigación sobre acusaciones de conducta sexual inapropiada.

La investigación, llevada a cabo por el bufete de abogados Potter & Murdock, reveló que Beaser había incurrido en comportamientos que obstaculizaron el entorno académico y la seguridad de los estudiantes. Se estableció que su conducta era incompatible con el compromiso de Juilliard de garantizar un espacio de aprendizaje seguro y favorable.

«Evidencia creíble» fue la conclusión de la investigación. Se descubrió que Beaser, durante su mandato, había mantenido relaciones no reportadas que contradecían las políticas entonces vigentes de la institución. Esto, combinado con una reiterada tergiversación de los hechos sobre su conducta, llevó a la administración de Juilliard a actuar.

Beaser había sido un pilar en la Juilliard School durante 25 años, desde 1994 hasta 2018, y las acusaciones de acoso sexual en su contra salieron a la luz a finales de 2022, cuando la revista alemana CAMIONETA publicó un artículo detallando las irregularidades.

  • Más de 500 músicos y líderes de la música clásica solicitaron su destitución tras la publicación de estas acusaciones.
  • La decisión de Juilliard fue comunicada a través de un memorando al alumnado y al personal, firmados por el presidente Damian Woetzel y el rector Adam Meyer.

La historia alrededor de Beaser y su salida no solo ha implicado su figura, sino que ha puesto sobre la mesa un debate crucial sobre la dinámica del poder en las instituciones académicas de élite. Esto ha llevado a Juilliard a reforzar sus políticas relacionadas con el acoso sexual y el abuso de poder. A partir del semestre de otoño de 2023, la escuela prohibirá cualquier relación romántica o sexual entre todos los profesores y estudiantes, haciendo hincapié en la necesidad de un entorno seguro para todos.

Juilliard manifestó que las investigaciones previas habían tenido distintas aproximaciones en cuanto a las denuncias contra Beaser y otros miembros de la facultad. Este tipo de vigilancia es crucial para el bienestar de estudiantes que desean formarse en un lugar libre de amenazas y represalias.

Por lo tanto, el caso de Robert Beaser no es un simple despido, sino un llamado a la acción para las instituciones educativas en su obligación de proteger a sus estudiantes y fomentar un ambiente de respeto y seguridad. Las instituciones deben estar dispuestas a rendir cuentas y a realizar investigaciones exhaustivas cada vez que surjan denuncias serias. Es un paso hacia adelante en la búsqueda de una cultura académica más responsable.

Este caso a principios de junio marca el inicio de un proceso de cambio en la Juilliard School y sirve como ejemplo para otras instituciones que deben evaluar sus políticas de conducta y cómo manejan las denuncias de este tipo. La transparencia y la acción decisiva son medidas necesarias para abordar el acoso y las violencias que preocupantemente continúan en varias áreas de formación superior.

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Arnaud Chicoguapo

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