Nasser al-Attiyah, un destacado conductor de rally qatarí, está en su punto de concentración a medida que se aproxima la segunda edición del Dakar en Arabia Saudita. Este año, su preparación ha sido rigurosa, marcada por un estricto régimen de entrenamiento diseñado para desarrollar músculo, adaptado a las inusuales condiciones impuestas por la pandemia de coronavirus.
Un viaje evolutivo
Desde que el Dakar dejó de celebrarse en África y se trasladó a otras regiones, como América del Sur, este famoso rally ha experimentado un cambio significativo. Al-Attiyah ganó esta competencia en tres ocasiones, en los años 2011, 2015 y 2019, y ahora se enfrenta a un nuevo desafío en el entorno desértico de Arabia Saudita.
Preparación física y mental
- El piloto de 50 años ha adoptado un novedoso programa físico:
- Entrenamiento de resistencia: Incluye ciclismo de 100 a 150 kilómetros por día y carreras.
- Simulador y gimnasio: Al-Attiyah ha implementado un simulador en casa y montado un gimnasio para mantener su forma física.
“He cambiado mi enfoque hacia el entrenamiento físico para centrarme en el desarrollo muscular”, declaró a la AFP antes de que la competencia comience el sábado y se extienda hasta el 16 de enero.
Retos de la pandemia
A medida que los bloqueos y restricciones continúan a nivel global, Al-Attiyah se ha visto obligado a ser aún más creativo con su preparación. Las limitaciones de viaje y los protocolos de salud han requerido que se adapte rápidamente a nuevas rutinas.
Un ícono del deporte
Apodado “Superman” por sus compatriotas, Nasser al-Attiyah es un símbolo del emergente poder deportivo de Qatar. Ha conquistado el mundo del rally, acumulando un impresionante número de victorias y títulos, destacándose no solo en rallys, sino también como tirador olímpico, siendo un competidor formidable en el tiro al plato.
El futuro y más allá
Con la vista puesta en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que fueron aplazados, Al-Attiyah busca prepararse tanto para el Dakar como para la cita olímpica, donde espera brillar nuevamente.
Para aquellos que lo siguen y apoyan, la esfera deportiva continua ofreciendo razones para estar orgullosos de sus hazañas. En una intensa carrera hacia la cima, Nasser al-Attiyah continúa demostrando su habilidad para bailar entre las dunas de arena y, al mismo tiempo, sobreponerse a circunstancias que normalmente desanimarían a muchos.