Washington D.C. – El presidente Joe Biden regresó a la Casa Blanca el lunes después de disfrutar de unas vacaciones en Delaware, en medio de un invierno áspero que envió a las tripulaciones del aeropuerto a luchar para despejar la pista del Air Force One y que obligó a su caravana a arrastrarse por las calles nevadas.
Docenas de trabajadores de la Base Conjunta Andrews, cerca de Washington D.C., así como del aeropuerto de Delaware, donde Biden partió, se apresuraron a despejar la pista antes de la llegada del presidente el lunes por la mañana. En un momento, las escaleras que utiliza el presidente para desembarcar del avión quedaron atascadas en la nieve, retrazando su salida durante aproximadamente media hora. Biden tuvo que proteger su rostro de la fuerte nevada una vez que finalmente pudo desembarcar.
Las condiciones climáticas impidieron que el presidente viajara en helicóptero desde el aeropuerto a la Casa Blanca. En cambio, su caravana tuvo que avanzar por un camino complicado, con una velocidad de apenas 20 millas por hora durante gran parte del trayecto, disminuyendo aún más en algunos lugares donde se cruzaba con vehículos que se quedaban atascados. Se reporta que la caravana se detuvo completamente por seis minutos en un momento dado, mientras que la camioneta que transportaba a la prensa en la caravana luchaba por mantenerse en las carreteras resbaladizas.
Debido a las severas condiciones climáticas, la Casa Blanca canceló la rueda de prensa diaria que estaba programada, que habría sido la primera desde antes de las vacaciones. Los edificios de oficinas federales en la zona de D.C. también fueron cerrados, permitiendo solo la llegada de trabajadores designados como personal de emergencia.
El día del regreso de Biden tenía programadas importantes reuniones, incluyendo una sesión informativa diaria con sus funcionarios de seguridad nacional y un evento virtual sobre los esfuerzos de su administración para reducir los precios de la carne.
Biden disfrutó de unas vacaciones de ocho días entre sus casas en Rehoboth Beach y Wilmington, marcando su viaje número 31 a Delaware desde que asumió la presidencia. La combinación de nevada y esfuerzos de despeje reflejó las dificultades que, incluso en situaciones cotidianas, pueden surgir debido a cambios climáticos repentinos y severos.
En resumen, el retorno de Biden a la Casa Blanca fue complicado por el invierno severo, y eso puede considerarse un signo más de cómo el clima extremo puede influir en la logística incluso a nivel presidencial. Las condiciones de viaje complicadas son un recordatorio de que la administración enfrentará desafíos no solo en el ámbito político sino también en el impacto del clima en su operativa diaria.