En un movimiento significativo que refleja la creciente preocupación global por el cambio climático, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció el 21 de septiembre de 2021, que su administración duplicaría los fondos destinados a ayudar a los países en desarrollo a enfrentar y adaptarse a la crisis climática. Esta decisión, formulada durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, busca fortalecer el compromiso de Estados Unidos en la lucha contra el cambio climático y apoyar a las naciones que son más vulnerables a sus efectos.
Compromisos financieros en aumento
Biden subrayó que en abril había mencionado la intención de Estados Unidos de incrementar su financiamiento internacional público para abordar los desafíos climáticos, y ahora se enorgullece en anunciar un nuevo esfuerzo para fomentar la cooperación con el Congreso en la duplicación de estos fondos. Al referirse a sus esfuerzos de financiamiento, Biden expresó: “Deberíamos contar con Estados Unidos para hacer nuestra parte”, enfatizando la importancia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mientras se apoya a aquellos países que carecen de recursos suficientes para adaptarse a estas crisis.
El presidente Biden se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
Objetivo de financiamiento climática
El ex presidente de la ONU, António Guterres, había citado el déficit de ayuda climática de los países desarrollados como un gran obstáculo en la diplomacia ambiental mundial. Justo antes de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Glasgow, Biden destacó que
“sin un cambio de rumbo colectivo, el riesgo de fracaso es alto”, refiriéndose a la necesidad de que las naciones trabajen juntas para evitar un aumento de la temperatura global superior a 1.5 grados Celsius.
Un compromiso de $100 mil millones anuales
En 2009, durante la 15ª Conferencia de las Partes del Marco Climático de las Naciones Unidas, las naciones más ricas se comprometieron a aportar $100 mil millones por año para la acción climática en los países en desarrollo. Sin embargo, en 2019, solo se proporcionaron $79.6 mil millones, de acuerdo con un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esto destaca la brecha que Biden busca cerrar con su nueva promesa de financiamiento.
- Ayuda para adaptación: La necesidad imperiosa de asistir a comunidades menos favorecidas en su adaptación a los efectos del cambio climático es urgente.
- Reducción de emisiones: Biden también se comprometió a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, enfatizando que ambos esfuerzos son inseparables.
- Apoyo a la justicia climática: Este compromiso está enmarcado dentro de un discurso más amplio sobre justicia climática, donde las naciones ricas deben asumir su responsabilidad histórica.
Impactos globales y reacciones
El anuncio ha sido bien recibido por activistas ambientales, aunque hay escepticismo sobre si esta promesa se traducirá en acciones concretas. Algunos críticos han señalado que el financiamiento sigue siendo insuficiente en comparación con el que otros países desarrollados están proporcionando. Biden ha reconocido que, aunque $100 mil millones parece ser una suma considerable, “los gobiernos nacionales no tienen que aportar todo el dinero por sí mismos”; una parte significativa del financiamiento será recuperada a través de préstamos y movilización de capital privado.

La lucha por cumplir con las expectativas internacionales en temas climáticos sigue siendo un desafío para Biden.
A pesar de que el compromiso de aumentar el financiamiento climático es un paso positivo, se requiere un cambio real en la política y la logística para hacer frente a la crisis climática a nivel global. El desafío reside en asegurar que estos fondos lleguen a quienes más los necesitan y que se utilicen de manera efectiva para generar un impacto real.
En conclusión
Biden ha establecido un nuevo camino para la diplomacia climática de Estados Unidos, una que se percibe como un regreso a la seriedad sobre el cambio climático. Este compromiso de financiamiento es solo el comienzo de lo que se requiere para abordar de manera efectiva las crisis climáticas que amenazan no solo a Estados Unidos, sino a toda la humanidad. El éxito dependerá de la colaboración internacional continua y del compromiso de los países desarrollados para cumplir con sus promesas.