La Casa Blanca ha anunciado una nueva política que impacta directamente a los viajeros que llegan desde China a Estados Unidos. A partir del 5 de enero, se exigirá que todos los viajeros provenientes de China presenten un resultado negativo en la prueba de COVID-19, realizado en un periodo de 48 horas antes de su vuelo. Esta medida se implementa en respuesta a la falta de información pública sobre cómo China gestiona la pandemia y sus datos sobre la COVID-19.
El anuncio es significativo, ya que ocurre menos de tres años después de que el entonces candidato presidencial Joe Biden calificara como xenófobas las restricciones de viaje impuestas por Donald Trump, cuando este era presidente. En aquel momento, Biden expresó en Iowa: «Ahora no es el momento para el peaje de Donald Trump de xenofobia histérica y miedo a liderar el camino en lugar de la ciencia». Además, comentó en Twitter que había que «liderar el camino con la ciencia, no con el historial de histeria, xenofobia y miedo de Donald Trump».
El anuncio se produce en medio de una pausa global en la lucha contra la variante emergente de COVID-19 que se ha expandido en China. De hecho, otros países como Japón e India también han comenzado a aplicar restricciones similares debido a preocupaciones de salud pública. La exigencia de pruebas ha sido vista como un método eficaz para controlar la propagación de virus en todo el mundo.
- Inicio de la política: 5 de enero
- Requisito: Presentar prueba negativa realizada dos días antes del vuelo
- Motivo: Inseguridad en los datos reportados por China sobre la COVID-19
La reacción a esta nueva política ha sido variada. Mientras que algunos ven esta medida como necesaria para proteger la salud pública, otros critican que refleja una hipocresía política, dado que las declaraciones de Biden durante su campaña contradecían sus acciones actuales. Curiosamente, la Casa Blanca también indicó que esto podría ser una oportunidad para que el público se enfoque en la ciencia y la salud pública, en vez de en políticas de miedo.
Trump también había implementado restricciones de viaje en respuesta al COVID-19 desde Europa en marzo de 2020. Esto genera una interesante dicotomía en la narrativa política, donde Biden se encontró criticando las mismas estrategias que ahora busca usar como parte de su administración para abordar la pandemia. A pesar de su retórica en línea, es claro que Biden se enfrenta a una situación legislativa y de salud pública más compleja de lo que había anticipado durante su campaña.
Es importante señalar que el COVID-19 continúa siendo una crisis global, y las medidas de precaución son esenciales, sobre todo cuando se manejan datos poco claros sobre la efectividad de las políticas de salud en otros países. Por lo tanto, se podrían esperar más restricciones e informes, tanto de Estados Unidos como de otros países. Los viajeros deben estar preparados y cumplir con todas las regulaciones para garantizar su seguridad y la de demás.