Jacinda Ardern, la Primera Ministra de Nueva Zelanda, se despidió de la vida política el 24 de enero de 2023, en una emotiva ceremonia que reflejó los altibajos de su tiempo en el poder. Durante su discurso, con la voz entrecortada, Ardern expresó su gratitud por el apoyo y la amabilidad que ha recibido de sus compatriotas a lo largo de los años.
En su último discurso como primera ministra, Ardern enfatizó
- La importancia de la empatía: “Estoy lista para ser hermana y madre. Mi experiencia en este trabajo ha estado llena de amor y apoyo”, aseguró.
- Su impacto: Habló sobre la importancia de la conexión comunitaria, especialmente durante tiempos desafiantes, y cómo los neozelandeses han respondido con calidez y solidaridad.
“Gracias desde el fondo de mi corazón por el mayor privilegio de mi vida”, continuó, mientras se dirigía a un grupo de sus seguidores que la rodeaban en la pequeña ciudad de Ratana, cerca de Wellington. Este evento fue simbólico, ya que también es parte de una reunión anual tradicional maorí que celebra el nacimiento del profeta Tahupotiki Wiremu Ratana.

Jacinda Ardern durante su discurso de despedida.
Ardern, quien dejó el cargo tras anunciar que no tenía más energía para continuar, fue reemplazada por Chris Hipkins, su compañero del Partido Laborista, quien asumirá las riendas del país en un momento crucial para Nueva Zelanda. “Si bien es un nuevo comienzo para mí, siempre llevaré conmigo el amor y la responsabilidad que he sentido hacia este país y su gente”, expresó con lágrimas en los ojos.
Vestida con un elegante vestido negro y un abrigo tradicional maorí, Ardern se encontró rodeada de políticos y ciudadanos que le expresaban su agradecimiento. Los mensajes de respaldo resonaron en el ambiente, y uno de los asistentes resumió el sentimiento colectivo al decir: “Han sido años de amor y liderazgo, gracias por guiarnos con el corazón.”
En el fondo, muchos neozelandeses reconocen que Ardern se destaca no solo por sus políticas, sino también por su humanidad y conexión genuina con las personas. Sus esfuerzos por promover la amabilidad como un valor central de su gobierno han dejado una huella imborrable en la sociedad neozelandesa.
Los líderes de la oposición también se unieron a la celebración, reconociendo el impacto de Ardern en la política nacional. “A pesar de las diferencias políticas, el pueblo neozelandés siempre recuerda su compromiso genuino”, comentó un miembro del parlamento.
Los días que siguieron a su anuncio de renuncia fueron marcados por reflexiones sobre su legado. Ardern se convirtió en un símbolo no solo de liderazgo sino también de resiliencia ante los desafíos. “Quiero que todos sepan que me voy con más amor y cariño por Aotearoa Nueva Zelanda y su gente que cuando empecé”, concluyó, dejando a muchos con una sensación melancólica pero también de gratitud por todo lo realizado.
En resumen, Jacinda Ardern se despidió de manera emotiva, pero su legado perdurará en las historias que los neozelandeses continuarán contando sobre su tiempo en el cargo. “Hasta la próxima, Nueva Zelanda”, dijo, reflejando una clara esperanza para el futuro y un llamado a la unidad.