Milley sostiene que el ejército es ‘apolítico’ después de un comentario sobre la ‘rabia blanca’

En una reciente conferencia de prensa, dos de los principales líderes militares de Estados Unidos, el secretario de Defensa, Lloyd Austin, y el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, reafirmaron su compromiso de mantener el Pentágono alejado de la política. Esta declaración surge en un momento de creciente discusión sobre la teoría crítica de la raza, que ha generado un intenso debate en el país, especialmente dentro de las fuerzas armadas.

Durante la conferencia, ambos líderes fueron cuestionados sobre el fenómeno de la teoría crítica de la raza y su lugar dentro de la formación militar de los soldados. Milley enfatizó que el ejército estadounidense debe permanecer como una institución “apolítica”. «Quiero que Estados Unidos sepa que el ejército estadounidense es una institución apolítica», afirmó, subrayando la importancia de esta postura en la preservación de la confianza pública en las fuerzas armadas.

Asimismo, Austin reiteró que es imperativo que todos los miembros del Departamento continúen enfocándose en su deber y que no formen parte del «aparato político». «Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para asegurarnos de que nuestras tropas, nuestros líderes, tanto civiles como militares, se mantengan concentrados en la tarea que tienen entre manos,» agregó.

Las declaraciones se produjeron en medio de un contexto donde muchos críticos argumentan que la introducción de temas como la teoría crítica de la raza en la educación militar podría afectar la cohesión y la efectividad del ejército. Sin embargo, tanto Milley como Austin minimizaron la importancia de la teoría como una distracción, asegurando que no es parte del currículo militar. «La teoría crítica de las razas no es algo que este departamento enseñe, profese o acepte», insistió Austin, añadiendo que la discusión sobre el tema no debería desviar la atención de los objetivos fundamentales del ejército.

Las preocupaciones sobre la polarización política han crecido entre los miembros de las fuerzas armadas, especialmente después de los eventos del 6 de enero, donde un ataque al Capitolio capitaneado por seguidores del expresidente Donald Trump desató un debate sobre el extremismo dentro de las filas militares. Milley enfatizó la necesidad de entender los problemas sociales que enfrenta el país sin comprometer la neutralidad del ejército. «Debemos comprender nuestra propia sociedad y a los soldados y marineros de la que provienen». Estas palabras fueron vistas como un reconocimiento de la complejidad de la situación actual en EE.UU.

En el contexto de un país dividido y con crecientes tensiones políticas, estos líderes militares están intentando proteger la integridad y la imagen de las fuerzas armadas estadounidenses, quienes deben operar en un entorno de creciente escrutinio público y político. A medida que el tiempo avanza, será crucial seguir de cerca cómo se desenvuelven estas discusiones y qué impacto tendrá sobre la operación y la percepción pública de las fuerzas armadas.

Aquí hay un breve resumen con algunos puntos clave:

  • Compromiso político: El ejército estadounidense debe permanecer apolítico.
  • Críticas internas: La teoría crítica de la raza no formará parte de la educación militar.
  • Contexto social: Importancia de entender los problemas sociales sin comprometer la neutralidad del ejército.

En conclusión, el discurso de Milley y Austin es un llamado a la importancia de mantener el enfoque en las responsabilidades militares y evitar distracciones políticas, lo que podría ser visto como un intento de preservar la moral y la cohesión del ejército en tiempos de creciente polarización.

El general Milley habla en una conferencia de prensa.
(Departamento de Defensa)

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Arnaud Chicoguapo

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