En su soleado estudio de Rolando, Kaori Fukuyama se dedica a una creativa y fascinante labor: cortar y organizar pequeños trozos de película dicroica. Este proceso no es solo una actividad artística, sino una forma de crear una experiencia visual única. Al hacerlo, provoca que cientos de piezas sobresalgan de la pared en patrones que se retuercen y se curvan, capturando la luz de maneras diversas. Fukuyama trabaja principalmente con plásticos transparentes, acrílicos y materiales que refractan y transforman la luz, creando un espectáculo visual dinámico.
El trabajo de Fukuyama es una experiencia inspiradora que se nutre de la influencia de los artistas del movimiento de luz y espacio de California de los años 60, como Peter Alexander y Robert Irwin. De hecho, su primera obra de arte pública se realizó en 2019, justo afuera de una tienda Target en North Park, donde utilizó grandes discos de policarbonato translúcido. Estos discos proyectaban sombras vibrantes sobre los transeúntes que pasaban cerca de la intersección de University Avenue y Ray Street.
Desde su primer proyecto público, Fukuyama ha continuado creando y completando varias obras en distintos lugares de San Diego, como el Southeastern Live Well Center, la Biblioteca Rolando y el Jacobs Center, y ahora su arte también adorna el Aeropuerto Internacional de San Diego. Ella ha referido su gratitud al hecho de que su primer cliente fuera una empresa privada, resaltando que en proyectos cívicos hay más flexibilidad, especialmente en lo que respecta al presupuesto.

Fukuyama describe su proceso de trabajo como una forma de exploración de ideas sobre cómo nuestras interacciones pueden impactar la comunidad. Su próxima obra, “Undercurrent”, estará en exhibición en la Galería de Arte del City College hasta el 30 de septiembre. En esta obra, se inspiró en el vuelo sincronizado de un grupo de estorninos, lo que le permitió reflexionar sobre cómo cada ave se comunica solo con sus siete vecinos más cercanos, creando hermosos patrones en el aire.
Un testimonio de Fukuyama destaca la conexión entre el arte y la comunidad, queriendo que su trabajo no solo embellezca espacios, sino que también proporcione experiencias educativas para quienes interactúan con él. Recordando su infancia en Japón, donde el arte y las bellas artes eran parte esencial de su educación, expresa su deseo de hacer el arte accesible en los Estados Unidos, puesto que muchos padres luchan por ofrecer a sus hijos oportunidades para explorar el arte.
Fukuyama considera que el arte público es el más democrático, al encontrarse con los ciudadanos en sus espacios cotidianos en lugar de esperar que busquen el arte en museos. Ella ha manifestado: “Esta es mi forma de contribuir a la educación artística, exponiendo a todos a las artes visuales.”
En su búsqueda de espacios para exhibir su trabajo, Kaori Fukuyama se ha asociado con el programa de tutoría artística “Under the Wing” del Aeropuerto Internacional de San Diego. Esto le permitirá seguir desarrollando futuros trabajos a gran escala, lo cual es fundamental para el arte y la comunidad. En los días aún venideros, la misión de Fukuyama es seguir concatenando el arte con las experiencias de vida de aquellos que la rodean.
¿Cómo definir el impacto del arte? El trabajo de Fukuyama refleja cómo el arte puede existir en la intersección de la vida cotidiana y la elevación estética. Sus obras invitan a un diálogo sobre las relaciones comunitarias, el arte y la experiencia humana, todo mientras ilumina espacios públicos.