El feriado del Día del Trabajo, que comenzó el sábado de este año, ha sido tradicionalmente un momento ajetreado para viajar y realizar reuniones masivas en China. Sin embargo, este año, hay poco espíritu festivo ya que el gobierno chino intensifica su política de cero COVID para abordar el peor brote del país desde Wuhan.
Muchos gobiernos locales han ordenado a los residentes que no abandonen sus pueblos a menos que sea absolutamente necesario; además, se han impuesto largos requisitos de cuarentena para las personas que llegan de áreas con casos de COVID-19. El Ministerio de Transporte de China prevé que se realicen 100 millones de viajes durante las vacaciones, lo que representa una caída del 62% en comparación con el año pasado.
A medida que continúa el confinamiento en el centro financiero de Shanghái, la capital Beijing enfrenta un nuevo brote de Omicron, lo cual ha puesto nerviosos a funcionarios y residentes. En este contexto, muchos ciudadanos de Beijing se han apresurado a abastecerse de alimentos y productos esenciales por temor a un eventual cierre similar al de Shanghái que podría causar escasez.
Las autoridades de Beijing ya han implementado varias rondas de pruebas masivas, cerrado docenas de comunidades residenciales y suspendido las clases escolares, pero las restricciones se han endurecido aún más con el inicio del feriado.
El sábado, los funcionarios de Beijing anunciaron que los servicios de catering en los restaurantes se suspenderían durante la temporada navideña. Luego de las festividades, tanto los trabajadores como los estudiantes deberán presentar una prueba de COVID negativa, tomada en las 48 horas anteriores, para regresar al trabajo o a la escuela. A partir del 5 de mayo, los residentes deberán presentar una prueba de COVID negativa realizada dentro de los siete días anteriores para poder ingresar a todos los lugares públicos, incluyendo el transporte público. Todos los residentes deben hacerse pruebas de COVID al menos una vez por semana, según indicaron las autoridades.
Beijing reportó 59 infecciones locales el domingo, la cifra más alta de casos diarios en su brote actual, acumulando más de 300 casos desde el 20 de abril. Esta situación ha llevado a que Universal Beijing Resort anunciara el cierre inmediato de su parque temático Universal Studios y el área comercial CityWalk, tras recibir indicaciones de las autoridades de control de enfermedades. Hasta el momento, no se ha señalado cuándo reabrirá el parque.
Mientras tanto, en Shanghái, las autoridades informaron que la transmisión comunitaria en la ciudad ha sido “efectivamente controlada” después de más de un mes de estricto confinamiento que ha mantenido a la mayoría de sus 25 millones de habitantes en sus hogares. Shanghái reportó 7,872 casos locales el domingo, continuando una tendencia a la baja desde el 13 de abril, además de reportar 38 nuevas muertes, elevando el total de muertes por el brote actual a 422.
En respuesta a la crisis de COVID, es evidente que las medidas implementadas abarcan no solo la salud pública sino también el sector económico. Las autoridades se están preparando para un periodo de recuperación donde la gestión de la crisis será crucial para la estabilidad del país.
En conclusión, la situación en Beijing y otras ciudades de China refleja el delicado equilibrio entre la salud pública y la actividad económica, en un contexto donde el COVID-19 sigue presente. Con la inminente llegada de un número significativo de viajes, las autoridades deben estar preparadas para actuar rápidamente en caso de que se produzcan nuevos brotes.