Los astrónomos descubren dos agujeros negros supermasivos en espiral hacia una colisión cataclísmica

En un emocionante hallazgo, astrónomos han descubierto que un agujero negro supermasivo, situado a 9 mil millones de años luz de distancia, parece poseer un compañero que orbita a su alrededor. A medida que la órbita se reduce, la pareja se aproxima a una posible fusión. Este descubrimiento es significativo, ya que los agujeros negros supermasivos, que pueden ser millones o incluso miles de millones de veces más masivos que nuestro Sol, se encuentran en el corazón de la mayoría de las galaxias.

La mayoría de los científicos creen que los agujeros negros supermasivos se formaron a partir de fusiones entre agujeros negros más pequeños. Sin embargo, hasta ahora, los investigadores carecían de observaciones que pudieran arrojar luz sobre estos procesos. Este estudio representa un avance importante ya que se han detectado signos de que un agujero negro tiene un compañero en órbita muy cercano.

En investigaciones recientes, se observó que esta pareja, conocida como un sistema binario, orbita alrededor de sí misma cada dos años. Si las medidas observadas son correctas, el diámetro de la órbita del agujero negro binario es de 10 a 100 veces menor al de la única otra pareja de agujeros negros conocida. Esto significa que podrían fusionarse en apenas 10.000 años. Aunque este tiempo puede sonar extenso, es un periodo corto en comparación con el tiempo total que tardan los agujeros negros de este tipo en comenzar a orbitarse y eventualmente unir sus fuerzas, un proceso que normalmente toma alrededor de 100 millones de años.

Los astrónomos Joseph Lazio y Michele Vallisneri, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, ofrecieron ideas sobre cómo operan los agujeros negros supermasivos en sistemas binarios y cómo interpretar los datos de radio.

La evidencia que sugiere que este agujero negro supermasivo puede tener un compañero proviene de observaciones realizadas por telescopios de radio en la Tierra. Aunque los agujeros negros no emiten luz, su gravedad puede reunir discos de gas caliente a su alrededor y expulsar parte de ese material al espacio. Estas chorros pueden extenderse por millones de años luz y, si uno de esos jet apunta hacia la Tierra, aparece mucho más brillante que si apunta en sentido contrario.

Algo que realmente resalta en este descubrimiento es que la pareja de agujeros negros en el sistema PKS 2131-021 es estimada en unos cientos de millones de veces la masa de nuestro Sol. Con estos nuevos datos, los científicos buscan detectar ondas gravitacionales provenientes de este sistema. La primera detección de ondas gravitacionales de pares de agujeros negros fue anunciada en 2016.

Los hallazgos recopilados a partir de datos desde 2008 hasta 2019 han sido confirmados por otros telescopios de radio. Este descubrimiento no solo valida el estudio, sino que también muestra la importancia de la perseverancia en la ciencia. Como mencionó Lazio, “Pequeños grupos en diferentes observatorios a lo largo de los años contribuyeron a hacer posible esta observación”.

Los científicos han anticipado un futuro donde las fusiones de estos gigantes cósmicos no solo se puedan observar en el video como lo hacemos ahora, sino también experimentar de manera más comprensible los efectos que tienen sobre el universo que nos rodea. Se espera que esta investigación continúe y abra nuevas puertas en nuestra comprensión de los agujeros negros supermasivos y las galaxias que habitan.

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Arnaud Chicoguapo

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