Las calificaciones del primer ministro australiano Scott Morrison alcanzaron mínimos pandémicos en medio de cierres

El reciente descenso en la aprobación pública del primer ministro australiano Scott Morrison ha sido notable, alcanzando niveles alarmantes en el contexto de la pandemia de COVID-19. Según una encuesta revelada el lunes, el índice de aprobación de Morrison se ha reducido casi a la mitad desde su máximo del 85% en abril del año pasado.

Sydney: La insatisfacción de los ciudadanos ha llevado a que solo el 47% de los encuestados apoye al primer Ministro, lo que representa el nivel más bajo desde el comienzo de la pandemia. Este descontento ha surgido en medio de críticas a su manejo de la crisis, especialmente en relación con la tardanza en la campaña de vacunación y las continuas restricciones por cierres. Dichas circunstancias han sumido a gran parte del país en un ciclo de confinamientos intermitentes, especialmente a medida que surgieron brotes de la variante Delta.

La encuesta, realizada por un importante periódico australiano, indica que el gobierno conservador de Morrison, una coalición entre el Partido Liberal y el Nacional, también está perdiendo terreno frente a la oposición laborista, con un apoyo preferencial que se balancea entre 47-53 a favor del partido laborista. Si esta tendencia se mantiene, sería probable que el gobierno actual tuviera que entregar el poder a los laboristas en una próxima elección.

La respuesta del gobierno a la crisis del COVID-19 ha sido un punto focal de controversia. Morrison ha sido criticado por el lanzamiento lento de la vacuna, lo que, según los expertos, ha causado serios problemas en el manejo de la pandemia. Las ciudades más grandes de Australia, como Sydney y Melbourne, están bajo estrictas órdenes de cierre, mientras que otros territorios comienzan a surgir de las restricciones.

Análisis recientes han indicado que la aprobación de Morrison, que se encontraba en un sorprendente 85%, ha caído hasta un 48%, lo que representa casi una halving de su soporte dentro de un año. Esta disminución ha dejado en evidencia el malestar de los australianos frente a un manejo político que perciben como insuficiente para superar las dificultades que ha traído la pandemia.

Factores sociales y políticos en juego

  • Aumento de la frustración: Los ciudadanos han expresado su creciente frustración debido a medidas que perciben ineficaces.
  • Impacto de la vacunación: La crítica sobre la lentitud en la vacunación ha afectado gravemente su imagen.
  • Estado de emergencia: La crisis no solo es sanitaria, sino que se agrava por el impacto en la economía y el funcionamiento de la vida diaria.

Las críticas también han venido de miembros de la oposición, quienes acusan al gobierno de no hacer lo suficiente para garantizar un acceso equitativo a las vacunas, en particular para las comunidades más vulnerables. El clima político en Australia está tenso, y la presión sobre Morrison podría intensificarse a medida que se aproxime la próxima elección.

Acciones que podrían repercutir en el futuro político de Morrison

  1. Implementar un plan de vacunación más procedente y accesible para la población.
  2. Auxiliar a las comunidades más afectadas por el cierre y las restricciones.
  3. Mejorar la comunicación y transparencia del gobierno en la toma de decisiones durante la pandemia.

Con estas medidas, el primer ministro podría intentar no solo recuperar la confianza del pueblo australiano, sino también estabilizar un gobierno que actualmente enfrenta turbulencias.

El futuro de Scott Morrison será determinado por su capacidad para responder a este descontento popular con acciones concretas que aborden las preocupaciones de los australianos.

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Arnaud Chicoguapo

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