A finales del año pasado, una pequeña cápsula espacial ingresó a la atmósfera y, tras un ardiente descenso, fue lanzada en paracaídas a la Tierra, aterrizando en Australia. Esta cápsula transportaba una carga inestimable de una ambiciosa misión espacial japonesa. Su objetivo era aterrizar una sonda en un asteroide llamado 162173 Ryugu y traer muestras para su estudio.
Hoy, investigadores del Laboratorio Nacional Argonne se han convertido en la única instalación estadounidense autorizada por el equipo japonés para estudiar pequeños fragmentos del asteroide. Esta oportunidad se presenta gracias a las capacidades únicas de su avanzada fuente de fotones, conocida como APS, la cual genera rayos X ultrabrillantes. Estas condiciones permiten que los investigadores analicen objetos a escala atómica.
El líder del equipo de científicos que utiliza APS para estudiar los fragmentos es Esen Ercan Alp, un físico senior en la división de ciencia de rayos X de Argonne. Alp comenta que su equipo fue elegido para acceder a estos valiosos fragmentos porque han realizado un trabajo pionero utilizando una técnica de rayos X llamada espectroscopia Mossbauer. Esta técnica es sumamente precisa y puede medir la composición química de los fragmentos a nivel de partículas individuales.
Alp agregó: “Soy la tercera generación del laboratorio que practica este método. Comenzó en 1960 con el apoyo continuo del laboratorio. Es una gran oportunidad para mostrar al mundo lo que podemos hacer con un método desarrollado durante seis décadas.”
Pero el acceso a los fragmentos no fue sencillo. Antes de poder trabajar con las muestras reales, los investigadores japoneses enviaron primero muestras de prueba de meteoritos para verificar que el equipo de Argonne realmente pudiera realizar el análisis que prometieron. “Durante dos años estudiamos estas muestras y sus análisis resultaron satisfactorios,” mencionó Alp.
El poder de la tecnología de Argonne
La APS está diseñada para generar un haz de electrones que puede ser utilizado para estudiar material a nivel molecular en una forma que no es equiparable a ninguna otra en el mundo. Alp describió la máquina como una enorme instalación que tiene aproximadamente una milla de circunferencia y permite estudios de metales como el hierro de maneras que otros centros no pueden.
Se espera que este análisis de los fragmentos de asteroides ofrezca nuevas perspectivas sobre la formación temprana del sistema solar. En el pasado, los científicos sólo podían investigar meteoritos que aterrizan en la Tierra, que han experimentado el calor extremo de la atmósfera, lo que puede cambiar su composición química. Las muestras que se estudian ahora han estado libres de oxígeno desde su formación, por lo que los investigadores esperan desentrañar misterios esenciales sobre la materia primordial del sistema solar.
Esperanzas de descubrimientos significativos
Alp afirma que el equipo de investigación está emocionado por completar la recolección de datos en el transcurso de una semana, y tienen planes para analizar los resultados y enviarlos a Japón en aproximadamente un mes. “Nuestros primeros artículos científicos probablemente estarán listos para fin de año,” añadió Alp.
Nota: Esta historia se actualizará con un video.
Estos esfuerzos buscan no solo entender la formación de los asteroides, sino también cómo reaccionan las primeras formas de materia en el universo y el impacto que estos eventos tuvieron en nuestro planeta. Los resultados de estas investigaciones no solo ayudarán a Argonne, sino que serán un importante paso para toda la comunidad científica en el transcurso del conocimiento sobre nuestro sistema solar.