En unos ocho años, un instrumento tubular de oro orbitará Júpiter en una nave espacial y volará repetidamente por una nube de partículas expulsadas de la superficie de Europa, una de las lunas de Júpiter, a causa de pequeños impactos de meteoritos. Este proceso tiene como objetivo explorar las condiciones que podrían permitir la vida en este misterioso mundo helado.

A medida que el instrumento, conocido como Europa SURface Dust Analyzer (SUDA), atraviesa esta nube de partículas, su tarea es identificar y analizar elementos que podrían proporcionar pistas sobre la existencia de moléculas orgánicas, sales o ingredientes esenciales para la vida.
La creación de SUDA ha exigido un gran esfuerzo técnico. Sally Haselschwardt, gerente de pruebas en la Universidad de Colorado Boulder, comenta que, a pesar de que el concepto pueda parecer simple —que una partícula entre en el dispositivo y genere datos— la realidad es más compleja. Europa presenta un ambiente extremadamente hostil, lo que obliga a los ingenieros a diseñar un instrumento muy resistente.
Recientemente, en un evento organizado por el Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial (LASP) de CU Boulder, los científicos mostraron el instrumento Europa SUDA, que será llevado a bordo de la nave espacial Europa Clipper de la NASA. Se estima que el desarrollo de este instrumento ha costado aproximadamente 50 millones de dólares.
Los investigadores comenzaron a trabajar en SUDA en 2015, y pronto será integrado con Europa Clipper, que transportará un total de nueve instrumentos de diferentes instituciones de investigación. Este lanzamiento está programado para octubre de 2024, y la llegada a Júpiter no se espera hasta 2030.
Scott Tucker, gerente de proyectos de LASP para SUDA, destaca que el objetivo es recolectar material de la nube de polvo que se ha formado a partir de impactos minúsculos en la superficie de Europa, un fenómeno que ocurre cuando los meteoritos golpean en su superficie. Este material será analizado para determinar su composición y su origen.
“Hasta ahora, se ha creído que el único lugar habitable es la Tierra. Queremos descubrir si existe otro lugar, además de la Tierra, donde las condiciones sean adecuadas para la vida”, explica Bill Goode, estudiante de doctorado de CU Boulder y miembro del equipo de SUDA desde 2018.
Junto al SUDA, la nave también llevará instrumentos que analizarán la topografía de Europa y que utilizarán luz infrarroja cercana para explorar la superficie de la luna, complementando el trabajo del analizador de polvo.
Con un horizonte de siete años por delante, el equipo de SUDA está en la etapa final de preparación para el envío del instrumento al espacio. Haselschwardt, quien ha estado involucrada desde 2018, considera que ha sido un privilegio trabajar en un proyecto tan significativo.
Esta misión no solo busca respuestas sobre Europa, sino que podría ofrecer información crucial sobre la posibilidad de vida en otras partes del sistema solar, elevando el interés científico sobre la exploración de esta luna helada de Júpiter.
La oportunidad de analizar esta configuración geológica en la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta es uno de los logros más ambiciosos de la ciencia moderna.