Las videollamadas se han convertido en una parte integral de nuestras vidas, especialmente desde la llegada de la pandemia. Pero, ¿qué efecto tienen realmente en nuestro cerebro? Un estudio realizado por Microsoft ha revelado que el uso constante de plataformas de videoconferencia puede aumentar los niveles de estrés en los participantes, algo que muchos de nosotros hemos sentido en nuestras jornadas laborales remotas.
¡Todo está en tu cabeza!
Durante el estudio, se invitaron a 14 participantes a unirse a ocho videollamadas, cada una con una duración de media hora, organizadas en bloques a lo largo del día. Las sesiones se dividieron en días con pausas de 10 minutos entre reuniones y días sin pausa. Los participantes usaron cascos especializados para monitorear la actividad cerebral.
Efectos del estrés en el cerebro
Los resultados mostraron que los participantes que quedaron expuestos a reuniones ininterrumpidas mostraron niveles más altos de ondas beta. Estas ondas están asociadas con el estrés y la ansiedad, y su aumento indica que la tensión se estaba acumulando considerablemente durante los bloques de reuniones. En contraste, aquellos que tomaron breves pausas de 10 minutos reportaron niveles de estrés significativamente más bajos y mejores métricas de participación durante las llamadas.
Consejos para reducir la fatiga por Zoom
- Haz pausas regulares: Intenta tomar pequeños descansos de 10 minutos entre las videollamadas para reducir la acumulación de estrés.
- Cambia tu entorno: Si es posible, cambia tu espacio de trabajo para que sea más cómodo o inspirador.
- Desactiva tu video: A veces es útil escuchar el audio sin tener que verte. Esto puede aliviar la presión de estar «presentable».
- Camina durante las llamadas: Si tu trabajo lo permite, intenta moverte o caminar durante algunas partes de la llamada.
Más allá de la fatiga
El estrés acumulado durante las videollamadas puede no ser solo una molestia; algunos estudios han señalado que este fenómeno, ahora conocido como «Fatiga por Zoom», afecta desproporcionadamente a las mujeres. Los resultados han indicado que más del doble de mujeres que hombres reportaron sentirse agotadas después de estas reuniones. Esto podría estar relacionado con factores como la duración de las reuniones y las expectativas sociales sobre la apariencia en las videollamadas.
Recomendaciones de Stanford
El Universidad de Stanford también ha identificado formas de mitigar la fatiga asociada con las videollamadas. Algunas de sus recomendaciones incluyen:
- Cambiar la visualización a solo audio durante partes del día.
- ¡Muévete! Tómate un tiempo para alejarte de la computadora y caminar.
- Desactiva tu vista propia para evitar la presión visual.
Con el avance hacia un entorno laboral más híbrido, es fundamental que las empresas presten atención a los riesgos asociados con el estrés digital y que implementen políticas que mitiguen sus efectos. Si alguna vez escuchas a alguien que se queja de lo cansado que está tras una larga jornada de videoconferencia, no dudes en recordarle: ¡la ciencia lo dice!
La conclusión es clara: tomar descansos y estar consciente del impacto de las videollamadas reducirán no sólo nuestro estrés, sino que también mejorarán nuestra productividad y bienestar general.