La biodiversidad, que incluye la variedad de especies en nuestro planeta, es un tema de gran relevancia y actualidad. A lo largo de los años, las observaciones globales de la biodiversidad han sentido la necesidad de comprender la abundancia de especies y las dinámicas que la rigen.
Más de un siglo de observaciones naturales ha revelado una tendencia constante en la abundancia de especies: aunque la mayoría de las especies son raras, no son extremadamente raras, y sólo unas pocas son muy comunes. Estas distribuciones globales son ahora reveladas completamente para grupos bien monitoreados como las aves. Sin embargo, para otros grupos, como los insectos, el velo sigue parcialmente levantado.
Estos hallazgos fueron presentados por un equipo internacional de investigadores del Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv), la Universidad Martin Luther Halle-Wittenberg (MLU), y la Universidad de Florida (UF), y publicados en la revista Ecología de la naturaleza y evolución. El estudio demuestra la importancia del seguimiento de la biodiversidad para detectar la abundancia de especies y comprender su evolución.
Darwin, en su innovador libro “El origen de las especies”, planteó una pregunta pertinente: “¿Quién puede explicar por qué una especie tiene una distribución amplia y es muy numerosa, y por qué otra especie aliada tiene una distribución limitada y es rara?” Esta pregunta anima a los científicos a investigar cómo se distribuyen las especies y qué factores influyen en su abundancia.
Los investigadores utilizaron datos del Centro Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF), compilando observaciones que abarcan más de mil millones de especies desde 1900 hasta 2019. Según el Dr. Corey Callaghan, primer autor del estudio, “la base de datos GBIF es un recurso extraordinario para todo tipo de investigaciones relacionadas con la biodiversidad, sobre todo porque reúne datos recopilados de científicos y ciudadanos de todo el mundo”.
Los modelos de abundancia de especies propuestos sugieren que la mayoría de las especies son raras, mientras que otros argumentan que la mayoría son comunes, provocando un debate sobre la distribución global de la abundancia de especies (gSAD). Estos patrones emergen a medida que se recopilan más datos, demostrando que, aunque muchos grupos muestran grandes variaciones en abundancia, la tendencia tiende a ser universal en cuanto a que hay unas pocas especies comunes y muchas raras.
Un enfoque al desafío reside en la recopilación de grandes cantidades de datos. Por esta razón, los autores del estudio dividieron los datos descargados en 39 grupos de especies, desde aves hasta mamíferos, compilando sus distribuciones globales de abundancia.
Al hacerlo, detectaron un patrón que apunta a que la mayoría de las especies son raras pero no extremadamente raras y sólo unas pocas son bastante comunes. Sin embargo, estos patrones vienen con un matiz: hasta ahora, el velo de la abundancia sólo se ha levantado completamente para unos pocos grupos de especies, como las aves y las cícadas, lo que sugiere que un largo camino aún queda por recorrer para comprender a fondo la biodiversidad.
Uno de los aspectos más fascinantes de este estudio fue como enganchó las preguntas de Darwin con los resultados actuales. A medida que se agregan más y más observaciones, el panorama cambia a revelaciones que suscitan más preguntas: si los datos no son suficientes, parece que la mayoría de las especies son raras, pero al ampliar el volumen de los datos, las percepciones acerca de la abundancia de especies también cambian.
Estos hallazgos no sólo abarcan la vida actual en nuestro planeta, sino que también conducen la investigación hacia el conocimiento sobre la historia del manto terrestre, mostrando cómo la actividad humana afecta la abundancia y distribución de especies. Los desafíos incluyen no sólo comprender el impacto humano, sino también cómo estos patrones de abundancia crecen y evolucionan con el tiempo.
A medida que se realizan más investigaciones, queda claro que aún hay mucho camino por recorrer antes de que se encuentre definitivamente una respuesta para la pregunta planteada por Charles Darwin hace más de un siglo. La investigación continua sobre la abundancia de especies es fundamental para el futuro de la conservación y para mantener la rica biodiversidad de nuestro planeta.