En el contexto del início de la temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, se ha dado paso al regreso del público a los estadios del deporte profesional en México. El primer partido entre los Tomateros de Culiacán y Guasave en el estadio Tomateros, ejemplificó que muchos aficionados ignoraron las medidas sanitarias. Minutos antes de ingresar al estadio, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, expresó su confianza en los protocolos establecidos por la liga y en el cuidado del aforo. Sin embargo, al entrar al recinto, se evidenció que varios espectadores no respetaban la sana distancia dentro de las gradas, donde se sentaron grupos enteros sin respetar las normas de protección que se habían implementado.
A pesar de las advertencias, hubo una notable falta de uso de mascarillas y el desorden se hizo presente con grandes grupos de fans caminando juntos por los pasillos del estadio. «Es comprensible, la gente está ávida de disfrutar del deporte después de un periodo de confinamiento y está mucho más informada sobre las medidas de salud», comentó Ordaz, quien también subrayó que la salud no solo es una cuestión de protección, sino también de economía.
Más allá de la desobediencia, la afición se apretujaba a la entrada del estadio, y las autoridades encargadas mostraban cierta laxitud al no exigir la distancia adecuada. Durante las retransmisiones televisivas, se observaban imágenes de público amontonado, incluyendo a niños en las gradas, lo que generaba preocupación en un contexto donde el COVID-19 sigue siendo una amenaza.

Un momento crítico se dio cuando Héctor Ley, presidente ejecutivo del equipo Tomateros de Culiacán, tuvo que intervenir para calmar a algunos aficionados en estado inconveniente, quienes terminaron siendo removidos por la seguridad del estadio. Lo que debería ser un evento festivo rápidamente se tornó en una serie de incidentes que dejaron entrever la necesidad de una vigilancia más estricta en el cumplimiento de los protocolos.
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La situación se volvió particularmente caótica, al punto que aquellas personas que no podían controlar su comportamiento fueron expulsadas del estadio, lo cual demuestra que la cultura del respeto y la responsabilidad debe ser prioritaria en eventos masivos.
Con esta vuelta a los estadios, es crucial que tanto los organizadores como los aficionados comprendan que la salud no puede ser un tema de discusión, sino de acción constante. Cada individuo tiene un rol que desempeñar no solo para su seguridad, sino para la de todos a su alrededor. La posibilidad de disfrutar de la liga es un privilegio, y como tales, debemos cuidarlo.